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RESTAURANTES CON
ENCANTO EN PARIS
Son lugares que por una causa o
por otra, se salen de lo normal, teniendo algún encanto, secreto o
ingrediente que los hacen diferentes al resto. Cenar en uno de estos
restaurantes puede ser una experiencia que se sale de lo puramente
gastronómico.
- Dragon
Elysee - Este restaurante, situado en la Rue de
Berry, perpendicular a los Campos Elíseos, tiene como
peculiaridad que las mesas se encuentran sobre un acuario
acristalado, de modo que bajo nuestros pies podremos ver como
"se pasean" peces de colores a su antojo por todo el
restaurante. La comida, china de calidad, nada del típico
restaurante chino barato y con platos poco elaborados. El precio
medio anda por unos 35-40 € por persona.
- Bateau Mouches -
Cenar en un barco por el Sena es una de las cosas más típicas
y románticas que se pueden hacer en París, pero no por ello
deja de ser algo original y con encanto. Existen diferentes
posibilidades, compañías, tipos de barcos y precios, pero
todos ellos nos brindarán una agradable cena en un marco
incomparable como es el de la bella ciudad de París vista desde
el Sena. |
- Lo
Sushi - Restaurante japonés situado junto a Pont
Neuf, un el sótano del edificio de la Samaritaine, un edificio
que alberga también el restaurante Kong, un sitio con una buena
vista del Sena. El restaurante es el típico restaurante
japonés donde los platos pasan por una cinta transportadora
delante nuestra y cogemos los que nos vayan apeteciendo. Cada
plato es de un color, y cada color tiene un precio determinado,
de modo que a la hora de pagar el camarero contará cuantos
platos de cada color tenemos y nos calculará el precio de la
cena. El principal atractivo de este restaurante, y lo que lo
distingue de todos los demás, es que delante nuestra tendremos
una pantalla táctil desde la que podremos enviar mensajes
escritos o incluso dibujos hechos por nosotros a cualquiera de
los demás clientes del restaurante, de modo que para todos
aquellos que quieran flirtear o intentar ligar en París aquí
tienen una buena oportunidad. Los tímidos siempre pueden
conformarse con conectarse a internet si así lo desean. La
clientela es bastante joven, y los precios son bastante altos
comparados con cualquier otro restaurante japonés, y es que sin
duda más que la comida (que no es nada del otro mundo) pagamos
la originalidad y las risas que podemos echarnos.
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